Mi mente vuela



En estos momentos mi mente vuela hacía un lugar desconocido. No tengo miedo a no saber hacia dónde voy y que lo único que verdaderamente me impulsa es esta curiosidad de gato que siempre me acompaña y que no siempre consigo darle lo que espera de mi para saciarla. En estos momentos mi mente vuela hacía un lugar desconocido y remoto y se adentra en un espacio fuera de la órbita conocida. Las sensaciones se suceden al igual que la transparencia de las ideas que ahora recorren mi mente dándole un matiz ignorado hasta este momento. Absorto me voy acercando más y más a un lugar que cada vez esta más y más lejos y en esta incoherente proporción descubro cómo nuevas ideas inundan mi mente y que éstas se transforman en delgados hilos plateados que vibran al son de una melodía que ya me enseñaba antes de nacer. Estoy y no estoy, mi mente vuela y no vuela en este espacio que se distorsiona a cada vibración, a cada compás que siento y que me permite suspenderme cómo la nota que no deja de sonar en mi cabeza una y otra vez. Esta sensación de irrealidad me hace bien, hace que me sienta en conjunción con una nada que no aparece ante los ojos, que no se enseña en los libros ni se aprende en la calle y ésta es tan atrayente que siento cómo me adentra en este estado de total sumisión, que me acerca a su manifestación a través de lo que experimento, en definitiva, que me descubre a mi mismo ante mí.

En estos momentos mi mente vuela hacía un lugar desconocido y extrañamente viaja con la certeza que todo lo que la envuelve es conocido y que el resultado final de todo esto será su propio descubrimiento.

En estos momentos mi mente vuela hacía un lugar desconocido y ya nada se puede hacer para salvarla.

En estos momentos mi mente vuela hacía un lugar desconocido para conocerse.



Dirección la nada en ninguna parte


 

¿Dónde te encuentro?
Dirección la nada en ninguna parte.
¿Así es imposible encontrarte?
Si tú lo dices.
No lo digo yo me lo estás confesando tú.
Si tú lo entiendes así.
Tus palabras han sido muy claras, has dicho dirección la nada en ninguna parte.
Efectivamente.
¿No quieres que te encuentre?
Te he dicho dónde estaré.
Me has dicho que estarías en ninguna parte.
Efectivamente y ninguna parte ya es algún sitio, ¿no?
Mirado así puedes tener razón pero, ¿exactamente dónde esta ninguna parte?
Dirección la nada.
¿Y dónde esta la nada?
En ninguna parte.
No puedo seguirte de esta manera, me parece que no quieres que te encuentre por eso me lías con palabras y conceptos de difícil significado.
Si así lo crees, quién soy yo para negarlo.
¿Puedes decirme dónde puede encontrarte?
Dirección la nada en ninguna parte.
Pero lo que me dices no tiene sentido, ¿acaso no lo ves?
De ver veo muchas cosas pero referente a lo que estamos hablando creo haber sido muy claro en mis respuestas.
¿Claro dices?
Si, creo haberte respondido a todo lo que me has preguntado.
Entonces, ¿porque no soy capaz de entenderte?
Esto es algo que deberías preguntarte a ti mismo en vez de interrogarme a mí.
¿Pero eres tú el que parece que no quiera que se le encuentre?
Esto lo afirmas tú una y otra vez y cómo te he dicho antes, yo no soy quién para negar lo que tú crees.
Eres imposible, ¿lo sabías?
No creo que sea imposible, tan sólo un ser con unos curiosos principios.
¿De que curiosos principios me hablas?
Si vienes conmigo dirección la nada en ninguna parte lo entenderás.
¿Sabes? Desisto contigo porque esta conversación me recuerda cada vez más a lo absurdo de tus escritos y no quiero caer en tus libres interpretaciones que sólo entiendes tú.
Cómo quieras.
Dejemos esta conversación y volvamos a lo que estábamos haciendo, por cierto, ¿que estábamos haciendo?
Estábamos a punto de partir dirección la nada en ninguna parte.
Me rindo, eres imposible de entender.
Prepárate, te aseguro que será un viaje diferente a cualquier otro que hayas hecho.
Miedo me das.
No temas, nada malo te pasará dirección la nada en ninguna parte.
¿Me lo aseguras?
Te lo afirmo.
No sé porque lo hago pero he decidido que te acompañaré.
Me alegra escucharlo.
A mí no sé si me alegra hacerlo pero lo voy hacer.
Pues ya no hay más que decir, vámonos dirección la nada en ninguna parte.



La historia secreta de un bigote y una perilla



Un día un bigote y una perilla pusieron su acción a trabajar y se fijaron en una rana que descansaba encima de un nenúfar gigante. La rana croaba de vez en cuando ajena en todo momento al acecho a la que estaba sometida por parte del bigote y la perilla. En un momento determinado la rana se vio sorprendida por aquellas dos formas de reunión peluda y sin saber cómo, paso de ser una rana convencional del Amazonas a una rana con bigote y perilla nada convencional del Amazonas. La vida no fue fácil para la rana y no mucho mejor para el bigote y la perilla y así fue que éstos últimos decidieron dejar a la rana y poner de nuevo su acción a trabajar. Viajaron a tierras lejanas llevados por un cálido viento hasta toparse de bruces con una extraña forma. Parecía un árbol pero con las raíces dónde debieran estar las ramas. Un árbol tan extraño cómo su nombre, supieron más tarde que aquella forma era conocida por el nombre de Baobab. Realizaron la misma aproximación al árbol cómo la habían hecho con la rana y cómo había pasado en este último caso, tuvieron éxito. Se sentían felices por su nueva ubicación aunque pronto se cansaron de ésta, el Baobab no se movía y aparentemente no hacía nada así que el bigote y la perilla decidieron partir de nuevo. Reconocían que estas dos experiencias les había ayudado mucho a tomar una importante decisión, la próxima vez que hiciesen una aproximación a cualquier ser, antes estudiarían mejor al elegido y comprobarían si éste era el idóneo o no para sus intereses. Y así fue cómo prosiguieron su hacer por tierras y mares lejanos y exóticos. Toparon con muchos seres, posible elegidos cómo les llamaban el bigote y la perilla, y a todos y cada uno de ellos le encontraron un inconveniente, concluían siempre que a todos les faltaba algo que el bigote o la perilla creían imprescindibles. No querían repetir la experiencia de la rana ni del Baobab aunque pasado un tiempo y después de descartar a tantos, la situación se hizo difícil para ellos. Al fin y al cabo sólo eran pelos reunidos entorno a una máxima que los unía, la unión hace la fuerza. Eran una comunidad, sin duda, pero este conjunto peludo tenía un límite, cómo todas las cosas en la vida, y este límite no era sino que la naturaleza les obligaba a mantenerse unidos o por el contrario, pasado un tiempo, dispersarse y por consiguiente, vagar cada uno de ellos viajar a merced de un viento caprichoso e inestable. El bigote y la perilla se dieron cuenta del apremiante paso del tiempo cuando algunos pelos, algunos de sus iguales, se desprendieron del conjunto y desaparecieron definitivamente pasados unos pocos segundos. La situación era desesperante aunque confiaban en que nada estaba perdido aún. Siguió pasando el tiempo y la existencia del bigote y la perilla llegó a un estado cercano a la vía que lleva directamente hacía la extinción, sus cuatro pelos mal contados hablaban por si solos de su inminente desaparición y aunque ya no confiaban en encontrar nada ni nadie que les pudiese ayudar, aún conservaban algo de esperanza, de esa misma que dicen que es lo último que se pierde. La situación cambió radicalmente cuando un día vieron acercarse a un jovenzuelo, a un chaval, en definitiva, a un joven, de esos mismos que aún no han sido capaces de saborear las deliciosas frutas que nos regala esta vida. Era lampiño cómo sólo lo son los jóvenes con crecimiento hormonal lento. No es raro encontrar un joven así hoy en día aunque siempre resulta extraño saber que un joven con pelo en la mayor parte de su cuerpo aún sea capaz de conservar su rostro ajeno a toda floración peluda. No es infrecuente pero cuanto menos es curioso. Ese día, el bigote y la perilla esperaban agazapados al desprevenido e incauto joven que caminaba libremente por una tierra reflejo de las maravillas del cielo y sin saber cómo ni porqué el joven se encontró, de repente, extraño. Más que extraño, diferente. Algo había cambiado pero por mucho que se indagase no sabía bien que era. Prosiguió su camino y el cielo le siguió enseñando muchas cosas mientras pisaba una tierra del color del mar. Pasó un tiempo y el joven no encontró a nadie por dónde depositó sus huellas aunque en realidad no era eso lo que él buscaba. El joven se sentía dirigido por una fuerza interior que le hacía avanzar hiciese lo que hiciese, pensase lo que pensase y soñase lo que soñase. Era un ser pequeño pero creía firmemente que avanzaba a pasos de gigante. Una mañana llegó a un lago. Estaba en calma y sus aguas cristalinas reflejaban la pureza de las mismas. Decidió beber un poco de aquella agua y justo cuando fue a beber se percató de algo que hasta ahora le había pasado desapercibido. En su rostro había crecido un poblado bigote y una larga y arremolinada perilla sin saber cómo ni porqué. Se miró extrañado y se sorprendió descubrir lo frondosa que eran aquellas matas de pelo de su cara. No entendía cómo no se había dado cuenta, ahora que miraba su reflejo en las claras aguas del lago resultaba obvio y aún así no se había sabido hasta ese justo momento que por fin poseía un bigote y una perilla. Era un sueño hecho realidad. Por otro lado, el bigote y la perilla no cabían de su asombro al comprobar lo acertada que había sido su decisión al saltar sobre aquel joven que caminaba libremente. Comprobaron entusiasmados que rápidamente sus cuatro pelos se tornaron en una masa peluda de dimensiones considerables y tuvieron la certeza que sus comunidades había crecido hasta un número superior nunca visto. Estaban felices de ser tantos y sabían que todo este cambio se lo debían aquel joven que con su devenir en su vida, llena de contrastes y situaciones, había conseguido hacer de ellos, un auténtico y salvaje bigote y una poblada y díscola perilla.

Al joven le gustó su nueva imagen y así siguió caminando libremente por una tierra color mar reflejo de las maravillas del cielo.

Mientras, el bigote y la perilla vivieron unidos y felices junto aquel joven que día a día hacía posible que sus vidas se convirtiesen en una historia digna de relatar, de contar...

y sobretodo, de vivir.



Transmaterialización



Al despertar se encontró en una habitación de papel. Todo era de papel, la cama, las paredes, las ventanas y sorprendentemente hasta el supuesto cristal de las mismas era de papel. Las sillas, la mesa y el suelo también eran de papel. No entendía cómo era posible aquello y pensó que aún debía estar soñando y que aquella visión era parte del sueño que hacía que todo fuese de papel. Se frotó los ojos con la esperanza de encontrarse su habitación tal y cómo había sido en los últimos años pero no fue así. Todo seguía siendo de papel. Al intentar levantarse comprobó que algo no iba bien, su cuerpo no respondía de la misma manera y aterrado comprobó cómo él mismo se había vuelto de papel. Sus manos, sus brazos, sus piernas y hasta su cabeza eran de papel. Todo lo que le rodeaba y él mismo se habían transformado en papel, papel blanco para ser más exactos. No sabía que hacer y no sabía que pensar pues aquella situación era mucho más irreal de lo que nunca pudo haber imaginado. Se sentía atrapado por aquella circunstancia que impregnaba todo lo que sus ojos veían. Se preguntó en ese preciso momento si sus ojos eran de papel y pensó que si fuera así su cerebro también sería de papel y entonces concluyó que a lo mejor sus pensamientos también eran de papel. No podía ser, se decía una y otra vez, él se había convertido en un hombre de papel y mirase dónde mirase todo era de la forma inequívoca del papel. Pensó nervioso si esto era parte de un mal sueño o acaso en el universo existían realidades que se escapaban de una formal explicación cómo la que en estos momentos le estaba sucediendo. Estaba confuso y estaba perdido en medio de aquella realidad tan frágil y a la vez tan aterradora. Era un despertar del que costaba hacerse a la idea porque nunca fue capaz de imaginarse una realidad tan opresora y asfixiante cómo la que estaba viviendo en aquellos momentos. Hizo otro intento para levantarse pero fue en vano, no se aguantaba y lo único que podía hacer era torcer un poco su frágil cuello a pesar del riesgo evidente que aquella acción conllevaba. Estaba encadenado sin cadenas, estaba asustado sin nada ni nadie que lo asustará y estaba más blanco de lo que nunca estuvo en su vida. Estaba viviendo uno de esos momentos en la vida en los cuales nunca estás preparado, un momento de esos que hacen que cambie toda ella de un modo radical e incoherente sin saber el cómo y sobretodo sin saber el porqué. Un pensamiento o lo que fuera en esos momentos se le paso por su cabeza de papel, a lo mejor estoy dentro de uno de mis escritos, pensando y escribiendo que soy de papel, si, será eso, simplemente eso y cuando acabe mi escrito, estoy seguro, acabará esta pesadilla. Ojalá sea esto, pensaba el hombre de papel, y creía creerlo porque sino no sabría cómo salir de esa situación tan absurda en la que se encontraba sin motivo ni razón.

Nunca sabremos si el hombre de papel recupero su forma original o si por el contrario siguió siendo de papel hasta el fin de sus días aunque lo que si podemos afirmar es que esa experiencia lo cambio radicalmente debido a su repentina e inesperada transmaterialización.


Viriato Brains



Viriato Brains era un hombre que no cumplía ninguna norma establecida y esto era así porque nunca había conocido a nadie que se las enseñase. Nunca supo quién eran en realidad sus padres y para él, el término familia era un concepto que desconocía. Era un hombre inculto a todas luces, era un hombre que consideraba la palabra escrita una perdida de tiempo y era un hombre que cada vez que tenía que hacer un esfuerzo para aprender algo, simplemente desistía. Su desidia mental era un caso de estudio aunque él, por supuesto, nunca pensó en algo así, él opinaba que los demás perdían su tiempo en aprender cosas absurdas que nada servían en esta vida y era de la opinión que cuanto menos sabía uno mejor le iban las cosas. Su peculiar manera de hacer en esta vida no tenía adeptos ni detractores porque a Viriato Brains no lo conocía, cómo hemos dicho, ni la madre que lo parió. Le gustaba la soledad en la que vivía y ésta sólo se había visto alterada unas pocas veces en toda su vida. Para algunos observadores lejanos era un hombre sin oficio ni beneficio y por ello lo censuraban pero la verdad era que ni a ellos ni a nadie les interesaba mucho lo que hacía o lo que no hacía Viriato Brains. Él creía vivir de la forma más acorde a si mismo aunque también pensaba que si algún día se decidía y se esforzaba un poco más en sus quehaceres diarios su vida podría cambiar hacía una forma aún mejor. Esto no lo sabía, lo intuía. Viriato Brains, cómo hemos dicho anteriormente, no era muy listo aunque hay que decir que no lo era según las normas generales y establecidas por la mayoría de sus congéneres. Era un analfabeto de la cabeza a los pies y aún así tampoco se comportaba cómo los otros analfabetos que poblaban esta tierra. Sus ojos no reflejaban la curiosidad de los audaces ni sus manos las heridas de los que hacen y aún así sus ojos y sus manos hablaban más de él mismo que ninguna otra parte de su ser. Él conocía este hecho y por ello nunca se negó a mirar o tocar cualquiera de las pocas cosas que le interesaron en su largo devenir por esta tierra. Sus ojos miraban bajo un prisma diferente, sus ojos veían más cosas que las evidentes y sobretodo sus ojos podían observar detalles ínfimos de una persona sin que ésta se diera ni cuenta. En lo que respecta a su manos, éstas también eran diferentes a cualquier otra, poseían la dureza del obrero aunque nunca había trabajado y tenían la forma del artista aunque él desconocía lo que era el Arte y aún así ostentaban una riqueza de pliegues digna de un eminente pensador. Viriato Brains seguía una senda que no estaba marcada en la tierra ni en las estrellas porque él simplemente avanzaba junto a sus pasos en función de un parámetro nada convencional y sumamente personal, de un modo y una forma que sólo Viriato Brains sentía, entendía y comprendía.

Era un hombre que no cumplía normas y esto había sido así durante toda su vida, Viriato Brains se comportaba en todo momento cómo un hombre que nunca creyó en nada porque no encontró nada que aprender.

Viriato Brains, una paradoja biológica.


Pensé sin saber

Pensé que era posible que todo lo que hacía era un acto constitutivo de delito.
Pensé en el día que abrí aquel inocente libro.
Pensé que era mejor dejar salir antes de entrar.
Pensé en una noche estrellada cuando era niño, muy niño.
Pensé en las flores que inundaban mi vida.
Pensé que unos ojos eran y serán.
Pensé en el sonido del fuego al arder.
Pensé que uno y uno no siempre son tres.
Pensé que mis oídos me engañaban al escuchar tanta belleza.
Pensé que las aves al igual que yo están de paso.
Pensé en una oasis lleno de dátiles.
Pensé que sería mejor mejorar que empeorar lo peor de mi.
Pensé en las Galápagos y en sus gigantescas tortugas.
Pensé en la forma siempre diferente de llover.
Pensé en el calor y en el frío.
Pensé aderezar un poco más la ensalada la próxima vez.
Pensé en que puedo sonreír al recibir una a una las estocadas que me he buscado.
Pensé de mil modos y ninguno me funcionó.
Pensé en unos dedos que tecleaban mientras una suave música los envolvía.
Pensé que hay un Sol que nos calienta a todos.
Pensé que un lago es igual de bonito en cualquier parte del mundo.
Pensé en las ballenas y su canto.
Pensé en cosas con formas y sentidos contrapuestos.
Pensé que al partir mi tren todo estaba perdido.
Pensé en un amigo que crece a mi lado.
Pensé que no era posible que el violín sonase tan bien.
Pensé que no sería capaz de aguantarme con un sólo pie.
Pensé que siempre que pinto estoy tarareando alguna canción.
Pensé en que siempre me han gustado los fuegos artificiales.


Pensé en todas esas cosas que a veces se piensan...
… sin saber del cierto si eran verdad.


Sentirlos


La intensidad de sus miradas me conmueve. Son ojos que no parecen ojos se dibujan en unas caras que parecen continuamente iluminadas, dulces rostros que hablan mientras sus labios se abren en forma de sonrisa sincera. Todo es extraño para ellos y todo es divertido a la vez, su curiosidad y su forma de ser hacen que todo lo que sucede después del primer encuentro se vuelva mágico, se transforme en un hecho único e irrepetible en el devenir de esta vida. Puedo asegurar que ahora mismo mis pies descansan aquí y también puedo jurar que en estos momentos mis pies caminan por tierras dónde el Sol brilla de un modo diferente. Estoy junto a ellos. No importa el espacio ni el tiempo, no importa de dónde venga yo y sobretodo no importa que ellos no sepan que están tan presentes en mí que muchas de las cosas que deberían estar. Estas cosas no importan de verdad, tan sólo importan sus ojos y su mirada, sus gestos y su compañía, su manera de mostrarse y su alegre manera de vivir. ¿Quién dijo miedo? Si la vida misma puede ser el peor de tus enemigos y esta afirmación tan contundente y real me la enseñan ellos que están aquí y que están allí y que la he aprendido cómo sólo se aprenden las verdades, a través de una cristalina mirada que refleja la riqueza interior que ellos poseen. Ellos son ricos y nadie les hace caso, ellos tienen de un modo innato lo que nosotros cada día de nuestras vidas anhelamos y para mí ellos son los únicos que no saben que su forma de sentir la vida es la mejor manifestación que uno conoce de vivir. Ellos son cómo tú y cómo yo pero a la vez no lo son y esto es así porque tú y yo nos alejamos en un momento determinado de nuestra natural mirada cristalina en busca de algo que posiblemente nunca llegará por mucho que lo intentemos. Somos capaces de cerrar nuestros ojos y luego atrevernos afirmar que vemos el Sol mientras que ellos callan y juegan y es el Sol que los ve cómo los seres radiantes que son. Nadie cómo ellos para transmitirnos el verdadero significado de la vida, nadie cómo ellos para aprender a vivir y nadie cómo ellos para hacer de este mundo un buen lugar para todos. Ellos son el presente y ellos son el futuro pero para nada son el pasado, ese mismo pasado que tanto pesa a los que mantenemos los ojos cerrados y afirmamos ver el Sol.

La intensidad de sus miradas me conmueve.

Sentirlos es recordar,

es recordarse.



Él



Mientras estoy leyendo el periódico en un banco del parque me distraen unos pasos que se acercan rápidamente dónde yo estoy. Mi atención se centra ahora en un hombre que camina a toda prisa y no deja de mirar hacía atrás. A estas horas no hay nadie en el parque y es por esto justamente que es la hora que elijo para venir. Casi nunca pasa nadie delante del banco que siempre elijo para leer tranquilamente mi periódico y digo mi periódico porque es mío. Soy el propietario y cómo tal me gusta saber cómo funciona mi negocio pero volviendo al hombre que se acerca debo decir que acaba de llegar al banco dónde estoy sentado. Jadea y esta sudoroso y lo primero que me llama la atención son sus rasgos. Es oriental. Sin mediar palabra el hombre se sienta junto a mi y acto seguido se encoje para ocultarse detrás de mí. Lo miro sin saber que decirle y sin saber si me entenderá aunque la situación es bastante surrealista cómo para quedarme indiferente y no hacer nada. Cuando me fijo mejor en él, al momento, me quedo de piedra. No puede ser, es él, el oriental que parece esconderse de alguien o algo en este parque desierto, es alguien importante en mi vida aunque él no lo sabe. Por un momento mi cabeza duda, no puede ser él, él no estaría aquí ni en esta situación, él es alguien con las rutinas bien marcadas y esto sale de su hacer normal más que cualquier otra cosa. No salgo de mi asombro y por mucho que lo miro intentando convencerme que no es él, es él. Sin duda es él. Ahora el hombre parece estar más tranquilo y parece que va recuperando un poco de aliento aunque no deja de mirar hacía todas partes en busca de algo que ignoro en todo momento. No me atrevo a preguntarle nada porque estoy tan impresionado por su presencia que me he quedado sin palabras y siento cómo mi gran curiosidad por él, de repente y por falta de palabras, ha finiquitado sus siete vidas. Es él y ahora mismo esta a mi lado. Llevo años intentando acercarme a él pero durante todo este tiempo mis intentos han sido en vano, él es un hombre de firmes convicciones y ni yo ni mi equipo hemos podido doblegarlas. No salgo de mi asombro por mucho que lo esté mirando de este modo tan descarado y con tanta falta de consideración a pesar de saber que no le gusta sentirse observado ni ser centro de atención pero esto es algo que ni él mismo puede evitar. Cuando por fin me decido a preguntarle si puedo hacer algo para ayudarle, este hombre tan admirado por mí se levanta y sin mediar palabra se aleja a toda prisa. No reaccionó y antes de poder pensar en algo éste ya ha desaparecido de mi campo visual. Me maldigo por haber sido tan torpe y no haber sido más audaz cuando he estado junto a él aunque esto no es ninguna novedad en mi vida porque cuando las situaciones me sobrepasan, cómo ha sido en este caso, reconozco que me vuelvo torpe por naturaleza. Me resulta extraño haberlo visto en esta situación y con ese aspecto tan alejado de su porte normal pero cómo le pasa a los grandes y él es un grande para mí, sus vidas corren paralelas a sus obras y esta excéntrica situación se hubiese podido sacar de cualquiera de sus obras. La verdad es que quién lo lee por primera vez se impregna rápidamente de su mundo lleno de surrealismo y es capaz de convertir de la noche a la mañana cualquier situación cotidiana en una aventura fuera de control y de toda comprensión, suena raro pero es así. Me hubiese gustado charlar con él aunque fuese de un modo informal aunque esta situación no ha sido la idónea para poder hacerlo. Después de esta experiencia tan inesperada y grata no puedo seguir leyendo mi periódico porque me encuentro un poco aturdido con esta confusa situación que acabo de vivir. Era él, de eso estoy seguro pero no actuaba cómo él y en muchos aspectos no parecía él pero era él. Lo puedo asegurar ante quién sea aunque sé con absoluta certeza que esta historia que acabo de vivir no la podré explicar a nadie sin que crean que es fruto de mi imaginación. Era él, de eso estoy seguro. Todos conocen mi admiración por él y por lo que es capaz de hacer con sus letras y todos los que me conocen pueden afirmar sin titubeos que es uno de mis escritores preferidos. Sin duda ha marcado los últimos años de mi vida y espero que los siga marcando junto a muchos otros que irán apareciendo y que dejarán en mí una huella imborrable cómo lo ha hecho él y sus magnificas obras.

Por hoy ya esta bien de leer mi periódico y de parque. Me voy a casa a darme una ducha y a escribir sobre lo que me ha sucedido y aunque haya sido una vivencia surrealista y confusa, ha sido con él y para mí esta ha sido una de las mejores experiencias que he tenido en la vida. Salgo del recinto con la certeza que al parque ya no le volveré a llamar por su verdadero nombre por muchos días que venga a él a leer mi periódico o simplemente a pasear sino que a partir de hoy mismo y sólo en lo profundo de mi ser lo llamaré por el nombre del hombre que hoy me ha hecho vivir una de las experiencias más asombrosas y poco creíbles de mi vida sin tan siquiera mirarme ni abrir la boca. Un maestro a todas luces y en todo momento o esto al menos es lo que yo creo.



Agua sin tiempo



Mis palabras cómo muchas cosas en mi vida tienen un tiempo y esta simple afirmación me recuerda a la máxima que hay un tiempo para todo y todo tiene un tiempo. Desde hace mucho siento que dentro de mí hay palabras para todos los tiempos que vivo y disfruto de una manera u otra aunque sólo desde hace poco he sido capaz de encauzarlas. Siento que en mi interior existe un rebosante mar de palabras que hablan de mí, que definen mis sensaciones y mis sentimientos y que me descubren sin darme cuenta de ello. La fuerza que mueve y que genera este mar son las mismas palabras que lo forman y que a cada experiencia vivida y comprendida se llena de nuevas palabras que le confieren esta bravura y este color tan particular. He de confesar que hay partes de este mar que permanecen en calma, que ninguna de las múltiples tormentas que han azotado este inmenso mar ha podido alterar y esto es debido a su misma esencia. Es un lugar de palabras especiales, palabras que significan mucho más que el sentido literal de las mismas y que son mucho más grandes que su simple grafía. Son palabras que nada las mueve y que nada las altera, en definitiva, son las palabras que un día dije y que siempre serán dentro de mí. Ya no pretendo navegar cómo antaño sobre este mar, lo que ahora pretendo es sumergirme y ahogarme literalmente entre esta sopa primigenia de palabras y dejarme llevar dónde ella me quiera llevar, sin pensar, sin necesidad de entender, tan sólo sintiendo cómo me embriago de ellas.

Mis palabras cómo muchas cosas en mi vida tienen un tiempo y tienen un significado que nunca he podido acotar ni interpretar literalmente y esto es fundamentalmente así porque mis palabras nacen y viven en un mar dónde cada una de ellas es diferente y en su singularidad radica su fuerza.

Mis palabras son agua y cómo agua salen de mi interior.

Y al final todo se reduce a esto...

… a ser agua, a ser sólo agua sin tiempo.



Ratón (caligrama)




Un
invitado
diferente a
todos los que
algún día pisaron
su cocina o comedor,
sale (0) de la misma (0) nada
algo que no había estado
en la cocina del famoso chef,
es tan limpia como el agua fresca
y aromática cómo campos de lavanda,
generosa cómo la lluvia de mayo que cae,
grande es la cocina del chef de este poema
y en este escrito de cocina, chef e invitado,
queremos saber de éste último y diferente
y en él nos centramos aunque el chef no,
él esta con sus quehaceres culinarios y
no tiene tiempo para mirar nada más
que no sean sus salsas y souflés y
en esta distracción, el anónimo
aprovecha la ocasión y coge
con sus diminutas manos
un poco de algo que
que ha caído
de la mesa
del chef
y no
es
si
no
un
de
li
cio
so
pe
da
                               zo de queso de cabra





Azul Intenso (video)

Ahora es el momento



El agua caliente dicen que siempre ayuda y por eso me decido a darme un buen baño. Mientras el agua cae sobre mi cabeza siento cómo recorre todo mi cuerpo una agradable sensación, una sensación que me dice que estoy bien conmigo mismo, una sensación que no había tenido desde hacía mucho tiempo. Es verdad que hace mucho que no tengo buenas sensaciones en nada de lo que hago. Principalmente no me gusta cómo soy, no me gusta dónde vivo, no me gusta mi miserable trabajo y no me gusta esta triste ciudad que parece que me tiene atrapado en sus calles. El baño me ha sentado bien y me ha relajado aunque sé que no estaré totalmente tranquilo hasta que no me tome las pastillas que he traído. Salgo del baño y me dirijo a la nevera. Me decido por mi cerveza preferida de la docena de marcas que llenan la nevera. Sólo tengo cerveza porque ahora sólo me apetece beber cerveza. Hasta llegar aquí he descartado muchas cosas pero la cerveza ha sido imposible. En el transcurso de mis mal llevados años sólo he sido fiel a una sola cosa, la cerveza, por eso ahora la nevera de esta habitación de alquiler esta llena de marcas de cerveza que han representado algo importante en mi vida. Cada marca pertenece a un tiempo y el tiempo que representa es un motivo de alegría en mi vida. Por eso sólo hay doce. Doce alegría en una vida. Pésimo bagaje visto de esta manera. Le doy el primer trago a la cerveza y la encuentro perfecta, esta muy fría, cómo a mí me gusta y es una sorpresa porque juzgando cómo esta la deteriorada nevera nadie diría que enfría tan bien. Por lo menos yo no me lo esperaba aunque me alegro que haya sido así y sobretodo que me haya pasado en este día tan especial para mí. Dos tragos más y me tumbo en el sofá. Me acomodo y miro las pastillas. Dos tragos más y me enciendo un cigarro. Me acuerdo de algo y lo busco en los bolsillos de mi chaqueta. Aquí esta. Me vuelvo al sofá y observo mis manos que sostienen lo que acabo de recoger. Me tomo tres pastillas y le doy un largo trago a la cerveza. Me la acabo y voy a buscarme otra. Esta vez elijo una de importación, es una cerveza que hace años descubrí en unos viajes que hice junto a un amigo escandinavo. Vuelvo al sofá y abro la cerveza. Dos tragos más y dos pastillas más. Recojo lo que he sacado del bolsillo de la chaqueta y le saco su envoltorio transparente. Ahora la tengo entre mis manos. Es preciosa, es una de las cosas que soñé que un día tendría y hoy ese día ha llegado. Ahora es el momento. Lo despliego y admiro sus detalles, son numerosos y se nota que están trabajados de una modo minucioso. Por esto mismo la he comprado porque era la más bonita que he encontrado en la tienda esta mañana. Dos tragos más y otra pastilla. Creo que ya no me tomaré ninguna más porque me están empezando afectar y en lugar de convertirse en una ayuda van acabar siendo un inconveniente. Me siento en el sofá, me arremango la manga del albornoz y extiendo mi brazo izquierdo sobre la mesilla del salón. Lo miro extrañado, me parece ajeno, me parece que no sea mío pero igualmente cierro el puño y veo cómo las arterias se marcan sobre la piel del antebrazo. Esta claro que debo hacer. Sin pensármelo, me clavo la cuchilla de barbero en medio de la muñeca y con mucho dolor y con la sangre saliendo de la herida a borbotones empiezo a subirla mientras me voy rajando. Me he cortado hasta el codo y me extraña que aún esté consciente y también es extraño que no sienta nada, es cómo si estuviese en un lugar muy lejano y me hallase en medio de una plena calma. Estiro mi brazo y cojo la cerveza. Le doy un largo trago hasta acabármela. Mi última cerveza, ha estado bien. Me estiró de nuevo en el sofá y espero a que llegue lo inevitable. Me doy cuenta que ya no siento el brazo que me he rajado hace sólo un momento. La cabeza me empieza a dar vueltas y lo veo todo borroso. Cada vez más siento que me encuentro lejos, cada vez me siento más y más lejos, estoy lejos, muy lejos, estoy muy le...



Colores



El único sonido que se percibe en la habitación es el ínfimo ruido que hace el papel de lino al quemarse en cada una de las caladas que se dan. No se escucha exhalar ni inspirar en ningún momento, tan sólo ese ruido apenas audible del crepitar del papel. Es el único sonido y lo único que podemos detectar. Nos extraña saber que ante nosotros no hay rastro de la luz del cigarro que debería arder tan pronto esa boca aparentemente adicta diese su calada y la luz de la combustión nos indicase su posición en esta habitación dónde la orientación es nula. Avanzamos a oscuras y de vez en cuando escuchamos crujir el papel ante el efecto del fuego y la aspiración de ese desconocido que no quiere ser detectado aún. Nos sentimos perdidos ante la evidencia que nuestros sentidos son muy limitados en estas circunstancias y que sólo los pasos pequeños y precisos que damos en esta total oscuridad son nuestra única realidad. Gritamos a viva voz si hay alguien sin ninguna esperanza a recibir una respuesta que efectivamente no llega. Sabemos del crepitar del cigarro y deducimos que alguien debe estar fumando en algún lugar de esta sala que por cierto desconocemos sus dimensiones. En realidad lo desconocemos todo de aquí, no sabemos cómo hemos llegado, dónde estamos, si realmente estamos en una habitación, el porque esta alguien fumando sin atisbo de importarle nuestra suerte y estos sólo son unos pocos ejemplos de lo que realmente no sabemos. Hemos empezado diciendo que el único sonido que se percibe en la habitación totalmente oscura es el ínfimo ruido que hace el papel de lino al quemarse en cada una de las caladas que se dan y esto justamente es lo que sigue pasando en estos momentos. Nos sabemos, no vemos, no olemos, no tocamos y apenas escuchamos lo que escuchamos, todo esto nos recuerda cuando estuvimos un tiempo en aquella sala de privación sensorial. Era una sensación extraña aunque al final resulto ser una experiencia enriquecedora y divertida aunque somos conscientes que no todos pensarán igual que nosotros sobre esta cuestión aunque esto expuesto en este relato no es importante. La sala o lo que sea que nos envuelve, esta totalmente oscura y el sonido del cigarro sigue prolongándose en el tiempo a intervalos regulares por lo poco que oímos. Estamos convencidos que quién en estos momentos esta fumando en esta total oscuridad, le gusta mucho fumar porque la verdad es que no ha parado de hacerlo desde que nosotros hemos aparecido. En otras realidades podría considerarse una auténtica patología clínica pero en esta realidad tan sólo es un sonido, un ruido apenas audible que nos dice mucho porque aquí aparentemente hay muy poco. Nuestros sentidos son esclavos de esta oscuridad reinante pero no la sentimos cómo una oscuridad fría ni aterradora sino más bien como un lugar apacible dónde todo lo que existe se reúne en torno al negro. El cigarro vuelve a crepitar y esta vez el sonido que emite es mucho más largo que de costumbre y nos quedamos escuchando cómo arde el papel por la intensa calada. Esperamos, no sabemos a qué pero esperamos. Sabemos que el papel sigue quemándose porque el ruido aún persiste a pesar de haber pasado ya un buen rato desde que empezó esta poderosa calada. De repente, y justo cuando cesa de escucharse el sonido del papel ardiendo lentamente, una voz grave nos habla en estos términos, queridos viajeros del pensamiento es un placer teneros aquí conmigo pero cómo habéis observado ya, no tengo nada que enseñaros ni ofreceros, a lo mucho mi cigarro que por mucho que se fuma de él nunca se acaba, por cierto ¿os apetece fumar? Todos respondemos que no queremos fumar aunque se lo agradecemos y entonces es cuando le preguntamos el porque no nos puede enseñar ni ofrecer nada y la voz grave nos contesta, no os puedo enseñar ni ofrecer nada porque desde que habéis llegado sólo os he estado escuchando pensamientos cómo, esto es una total oscuridad, no hay ni rastro de luz, aquí todos nos sentimos perdidos, una sala de privacidad sensorial, no sabemos, no vemos y no olemos nada y otros por el estilo y la verdad es que así no se puede enseñar ni ofrecer nada a nadie, aún así porque no nos puedes enseñar, le preguntamos todos al unísono, por una razón bien sencilla, sois vosotros los que creéis estar rodeados de ausencia y que afirmáis libremente que no veis y que estáis privados de vuestros sentidos... Pero si esta todo oscuro, no se ve nada, que quieres que afirmemos si es lo que es, le interrumpe uno de nosotros, esto mismo es vuestro mayor dificultad, no veis y afirmáis categóricamente que no veis porque todo lo que os rodea es oscuro pero no os habéis preguntado que es este color negro que todo lo envuelve, ¿a que no? Todos volvemos a responder al unísono que no lo sabemos y la voz grave prosigue diciendo, pues ahí esta el quid de la cuestión, el negro no es ausencia de color, en verdad es la suma de todos los colores y así se manifiesta en esta realidad, es de color negro porque esta realidad es la suma de muchas realidades, de alegres y de no tan alegres, de soleadas y de no tan soleadas y esta suma de tantas realidades hace que el resultado final sea una realidad de color negro, ¿lo habéis entendido? Esta vez todos permanecimos en silencio porque no habíamos entendido nada, os lo explicaré mejor, para conseguir el color negro se superponen todos los colores pues para conseguir esta realidad se superponen muchas otras realidades, ¿lo entendéis ahora? Pero entonces porque nosotros lo vemos todo negro y no escuchamos, tocamos u olemos nada, le pregunta el más inquieto del grupo aunque todos pensamos los mismo que él, pues es muy fácil, mirad, la razón de todo no radica en la superposición de realidades sino en cómo la percibe cada uno de nosotros. Hay gente que puede percibir un número limitado de realidades mientras que otros no se les conoce límite en superponer realidades, cuando uno es capaz de asumir más y más realidades es cómo el color, su realidad cada vez se vuelve más negra, ¿pero eso es una contradicción?, una paradoja amigo, es una hermosa paradoja dónde el color y la realidad forman un todo difícil de explicar aunque evidente a ciertos ojos, ¿y porque nosotros lo vemos todo negro? Vosotros formáis parte de ese reducido grupo de personas que a pesar de estar rodeados de muchas realidades de muchos colores lo sienten todo ausente porque ellos, al igual que vosotros, no pueden sentir ni percibir todo lo que les rodea. ¿Y que podemos hacer para poder ver esas realidades que nos envuelven y forman parte de nosotros mismos? La manera más fácil que conozco es viviendo la vida.

Nos alejamos del crepitar del cigarro en combustión y de la voz grave que tanto nos ha descubierto. Después de hablar entre nosotros no sabemos si creernos las palabras de la voz grave aunque reconocemos que nos ha dejado una sensación extraña que nos recorre, es cómo si lo explicado no fuese un tema desconocido para nosotros y es cómo si en lugar de aprender hubiésemos recordado. Reconocemos que es una sensación extraña pero a la vez placentera y nos vamos de allí con la sensación de habernos enriquecido de alguna manera y con la certeza final y absoluta que el color negro no es ausencia sino la suma de todos los colores.


 
“La vida es un lienzo que se enriquece de todos los colores”.



Hubo un tiempo...

Hubo un tiempo en que los Dioses eran hombres sin poderes ni cualidades excepcionales. Vagaban libres por la Tierra en busca de las historias de otros hombres, en busca de su tradición oral, la misma que se transmitía de generación en generación y que reunía un conocimiento que nacía en los albores del tiempo. Eran hombres que vivían con poco y que necesitaban menos para vivir y así pasaban los días mientras avanzaban en busca de una nueva tribu que encontrar e intentar que ellos le explicasen su conocimiento guardado en sus historias. Eran hombres que no pertenecían a ninguna tribu pero en todas ellas siempre había alguien que había oído hablar de alguno de ellos. Estos hombres aparecían cuando menos lo esperaban en la tribu. Esto a veces pasaba en medio de una tormenta, otras en un día soleado, nunca se sabía cuando llegarían o cuando partirán, imposible predecir en esta clase de hombres. Lo que seguro nadie sabía era que estos solitarios hombres se reunían cada cierto tiempo en un lugar secreto e inhóspito. Allí se explicaban historias y así se intercambiaban la valiosa información. Ellos memorizaban las historias a través de una técnica milenaria, la repetición mental. Cada vez que aprendían una historia la repetían una y otra vez hasta asegurarse que la sabían tal y cómo se la habían contado. En muchas tribus se creía que ellos no eran del todo humanos, que no eran cómo ellos porque se creía que nadie era capaz de vivir solo y errante en una tierra llena de peligros. En algunas de las tribus creían que eran los auténticos mensajeros de los espíritus y que debían tratarles con suma diligencia porque así conseguirían el favor de los mismos espíritus. Pasaron los decenios y pasaron los siglos y hay que decir que siempre hubo hombres así aunque cada vez quedaban menos. Debido a la expansión de la población humana cada vez era más frecuente encontrarse grupos de personas que no habían oído de la existencia de estos hombres. Siguieron pasando las estaciones y las eternas migraciones animales y el número de estos hombres se redujo drásticamente. Nadie sabía de dónde salían, ni que hacían de todas las historias que recojían y sobretodo, y eso extrañaba a muchos, dónde morían. Su existencia era un misterio y poco a poco quedaban menos hombres y fue entonces cuando apareció un hecho inédito, empezaron a crearse historias respecto a aquellos hombres que ya nadie recordaba. Los pueblos que ya no eran tribus, no recibían sus inesperadas visitas pero extrañamente se seguían explicando historias sobre ellos cómo protagonistas. Cada vez más estos hombres fueron adquiriendo cualidades excepcionales que en verdad nunca poseyeron, en estas historias se contaban que algunos de ellos eran capaces de córrer a la velocidad de la gacela, que algunos de ellos podían volar cómo las aves, que había otros que curaban todas las dolencias y enfermedades y hasta había historias de algunos pocos que fueron capaces de eludir a la muerte. Estas historias medio oídas medio inventadas fueron avanzando en el tiempo y el resultado de todo este proceso fue la total transformación de estos humildes hombres que poco a poco pero inexorablemente se convirtieron en algo más que hombres. Cabe recordar que estos hombres siempre se mantuvieron alejados de todo y de todos con el único objetivo en sus vidas de ir acumulando las historias de los otros hombres en esta vasta tierra. Por último decir que no hay una explicación para esta prolongada transformación total de los hechos pero lo más remarcable de todo esto es que los mismos que en un inicio compartieron su tradición oral con estos solitarios hombres después de miles de años fueron los mismos que los transformaron a través de sus historias en Dioses.



Los Dioses sólo son hombres libres en un lejano ayer.


Una Mariposa aparece y veinticuatro relatos más

Una Mariposa aparece y 24 relatos más

Complemento Perfecto



Regala tu mejor sonrisa en tu peor día.
Entrega tu manera de ser más cordial cuando te hablen de lo negativo.
Dona un abrazo a quién menos se lo espere.
Lanza un beso al aire y ten por seguro que alguien que lo necesita lo recibirá.
Da lo que te gustaría que te diesen en cada momento.
Sirve tu latido generosamente a quién aún no sabe lo que es latir.
Alienta las esperanzas de los oprimidos cómo antes lo hicieron otros.
Calienta el alma de quién vive sumido en el frío existencial.
Susurra hermosos versos a la luz de la luna cada vez que puedas.
No hagas lo que quieras y quiere lo que hagas.
Suspira cada vez que los nervios azoten tus momentos.
Acelera el paso cuando las situaciones no se solucionan.
Cuida a tus amigos pues ellos te cuidan sin que tú te des cuenta.
Arregla los problemas con la clara certeza de hacerlo.
Descarga tus penas en manos del que te entiende.
Abre tu sentimiento a quién tenga a su sentimiento por camino.
Devora tus sueños para ser libre pues soñar es un acto de inteligencia.
Escribe a los que te quieren porque ellos seguro te quieren ver escribir.

Siente...
...cómo todo a tu alrededor cambia mientras tú cambias...
Escucha...
… todo lo que suena cerca de ti...
Vive...
… pues vivir es el complemento perfecto del Amor.


Razón y Locura



No deberías salir así.
¿Porque?
Porque estás para asaltarte.
Ja, ja, ja... sabes que cuando quieres estás muy loca.
Sabes que tú me vuelves loca.
Ja, ja, ja... anda que no, yo apunto de salir y tú hablando de locura.
¿Acaso no es una locura lo que nos pasa a los dos?
Pues si, es una auténtica algarabía sináptica de dulces consecuencias si me permites decir.
¿Y Sabes otra cosa?
Dime.
Me gustas mucho más cuando utilizas ese tipo de expresiones.
¿Que tipo de expresiones?
Pues cualquiera de las muchas que te caracterizan cómo por ejemplo la que acabas de decir ahora, una auténtica algarabía sináptica de dulces consecuencias. Siempre dices las cosas de un modo diferente, utilizas la metáfora continuamente y eso me enamora de ti.
¿Así que te gusta?
Me vuelve loca.
Ja, ja, ja... anda loca, ven, bésame.
Con mucho gusto.
¿Sin locura?
Cariño, besarte sin enloquecer es un acto inevitable y delicioso.
¿Estarás despierta cuando llegue?
Estaré contigo toda la noche, no sufras.
Hasta ahora loca.
Hasta ahora mi razón.

…

¿Que tal ha ido?
Una locura.
Has puesto algo de razón, ¿no?
Ja, ja, ja... sabes que cuando quieres estás muy loca.
Sabes que siempre me vuelves loca.

…

Finalmente se duermen abrazados sintiéndose felices por compartir su razón y su locura.



Suena el cajón



Suena el cajón...

y a la luz de una hoguera callejera suenan palmas, muchas palmas, tantas que parece que la alegría haya cobrado vida. Cerca del fuego un grupo de personas jalea a una niña que baila con el sentimiento y el arte de su pueblo. El ritmo de las palmas se acelera por momentos y la niña zapatea con fuerza el suelo moviendo a la vez sus delgados brazos al son de esta música que la hipnotiza y que la hace bailar cómo la más grande entre las grandes. Esta niña tiene arte y también duende que dirían la mayoría de los presentes.

Suena el cajón...

y el sonido envolvente de la percusión y acompañado de las palmas que se aprenden hace que los presentes se diviertan cómo siempre. La hoguera les da la excusa perfecta para salir a la noche, saben que no les dará calor pero por lo menos alumbrará y para ellos esto ya esta bien. El grupo de personas se hace más grande por momentos, aparecen más sillas, más palmas y más niñas. Todos los nuevos han llegado siguiendo la luz de la hoguera y en busca del abrigo de los que nada tienen y padecen cómo ellos y aún así sonríen, siempre sonríen al son de unas palmas que nunca han dejado de sonar.

Suena el cajón...

y la niña sigue bailando infatigable cómo si esta nocturna danza fuese para ella lo más importante en su corta vida, baila para sus adentros y por eso baila tan bien y las palmas acompañan y el cajón envuelve. Entonces aparece la voz, el canto de una de las mujeres mayores irrumpe con la fuerza de quién se sabe conocedora de noches cómo esta, de noches dónde las palmas llegaron a resonar en el cielo y de noches dónde niñas anónimas empezaban a forjar su leyenda en el frío suelo de una calle. Sólo cabe decir en estos momentos que todos los que quieren estar, están y los que no han llegado aún, es seguro que no llegarán y todos saben esto aunque a nadie le importa mucho.

Suena el cajón...

y ya casi es de día y sólo unos pocos permanecen junto a la pequeña hoguera que quema más por costumbre que por voluntad. Ahora ya no canta ninguna mujer y ninguna niña baila con sentimiento y arte cerca del fuego. Ahora muchos duermen y descansan mientras que hay unos pocos que siguen aquí reunidos. Siguen alentando la tradición y el buen hacer y siguen fieles a esta maratón que no acaba hasta que el cajón deja de sonar aunque por aquí y por lo que parece...




Latido salvaje


El Sol se esconde en la lejanía aunque aún falta mucho para que anochezca en estas llanas tierras dónde nada impide ver el horizonte. Ha sido un día arduo debido al intenso calor que ha hecho hoy y por la cantidad de trabajo que he tenido que realizar. Esta tierra es extremadamente árida en la temporada seca y extremadamente frondosa en la temporada de las lluvias. Es un tierra de contrastes dónde la diferencia entre vivir y morir depende de ínfimos detalles. Es hogar de un sinfín de especies tanto del reino animal cómo del reino vegetal y junto a un rico suelo, que siempre esconde vida por doquier, hace de esta mal nombrada sabana que sea un lugar bastante bueno para vivir. Yo he nacido aquí y aquí espero morir. Así lo han hecho mis antepasados y así me gustaría que lo hiciesen los que vendrán después de mí. Estoy orgulloso de pertenecer a esta tierra, la misma que a veces nos inunda con tanta abundancia y la misma que nos permite sacar lo mejor de cada uno de nosotros para sobrevivir en las épocas de escasez. Soy consciente que sólo soy una pieza más en este inmenso engranaje que es esta tierra y siento cómo una verdad absoluta que si vivo de acuerdo a mi función predeterminada en este engranaje, al final, acabaré entendiendo su funcionamiento y acabaré sintiendo el latido que pulsa en esta infinita tierra dónde hasta al mismo Sol le cuesta esconderse. Confieso que esta tierra me gusta disfrutarla más de noche que de día, por las noches puedes deleitarte mirando el cielo y admirar tantas estrellas que no serías capaz de contarlas ni aunque pudieses vivir una eternidad. El cielo es una hermosa estampa y las estrellas son tan luminosas y parece que están tan cerca que da la sensación que de un momento a otro se van a desplomar sobre ti. Aparte del espectáculo que es el cielo lleno de estrellas, la noche te regala un amplio abanico de sonidos de todo tipo producidos por una enorme cantidad de animales. Puede parecer que la noche en esta tierra tenga que ser silenciosa pero la verdad es que no es así, la noche es mucho más sonora que el día porque la noche es el único mundo que conocen la mayoría de animales y es por esto justamente que me gustan tanto las noches en la tierra dónde nací.

En estos momentos el Sol se ha escondido por el horizonte, las estrellas ya lucen en el inmenso cielo y los sonidos animales empiezan a deslizarse suavemente.

En estos momentos siento que la grandeza de lo que me envuelve hace que me sienta más y más pequeño...
y
… en esta noche llena de estrellas siento que la única sinfonía que suena por encima de todo, es mi latido salvaje.



Bésame el corazón



Mirame a los ojos y dime que ves.
No importa lo que yo vea, lo importante para mí es lo que siento cuando admiro tus ojos.
Mirame a los ojos.
Sabes mejor que nadie que en ellos navego desde el mismo día que tú los posaste sobre mí y que no he dejado de volar en este cielo que es tu iris. Tú y tu mirada han hecho de mí un ser entregado y me han transformado en una sensible esencia que en el universo de tu mirada se descubre. Nada cómo tus ojos para hacer crecer en mí la clara certeza que he tenido suerte en esta vida y que eres tú quién posee la llave de un corazón que late intensamente cada vez que me miras.
Mirame a los ojos.
Te miro amor, te miro siempre y siento cómo me diluyo en la esencia de tu mirada, te miro amor y siento cómo mi ser se funde en el fuego de tu iris, te miro amor y creo en la inmortalidad de nuestras almas, te miro amor y descubro que junto a ti mi pasado se ha plegado en mi futuro regalándome este hermoso presente que eres tú.
Mirame a los ojos.
Y tú, bésame el corazón.
Te quiero verde esperanza.
Te amo dulce mirada.



Colina´s Ville



Colina´s Ville es un lugar pintoresco.

Lo primero que llama la atención es su ubicación, esta situada en lo alto de una colina. Se llama así porque el bueno de Genaro lo ha decidido así después de ver una película del Oeste de Jonhy Gun. Hay que decir que desde antes del nacimiento de Genaro el conjunto de casas que reposan en lo alto de la colina se ha llamado Casas Diablo. Siempre han sido un puñado de casas y los pocos habitantes que las han habitado en todos estos años han sido personas muy particulares. Se cuenta en la Comarca que Casas Diablo era el lugar preferido del Diablo para descansar junto a su tropa después de alguna de sus tropelías por aquellas tierras. Nadie que hubiese nacido en la Comarca quería vivir cerca, nadie se acercaba a sus lindes y así siguió siendo hasta que un día, un forastero ataviado con una extraña vestimenta, se asentó en lo alto de la colina. Explicó a todo el que quiso oírle que venía de tierras lejanas en busca de un lugar especial y que tan pronto vio la colina, supo que había llegado a su destino. Con el paso del tiempo fueron llegando y marchándose extraños personajes y poco a poco fueron levantándose las casas. De estos hechos ya han pasado centenares de estaciones hasta que el bueno de Genaro ha visto una película del Oeste y ha cambiado el nombre del conjunto de casas por Colina´s Ville. Los demás habitantes no objetan nada sobre el cambio de nombre porque saben, igual que lo sabe el bueno de Genaro, que nadie que no sea un ser particular esta interesado en un lugar cómo la ahora antigua, Casas Diablo. Hay que aclarar que en Colina´s Ville se vive bien pero que ésta no es una afirmación que se ajusta del todo a la verdad aunque asegurar que se vive mal es, sin embargo, una auténtica falsedad. Este conjunto de casas aparte de ser un lugar pintoresco, es un lugar enigmático y lo es básicamente porque sus habitantes son individuos con una particular historia. A todos ellos les une el mismo sentimiento intenso que anida en el fondo de sus corazones y que los hace particularmente particulares. Diríamos que son únicos en su especie si esto no fuese una absoluta obviedad aunque insisto, lo diríamos. Colina´s Ville, la antigua Casas Diablo, es un lugar dónde los días se cuentan por pasos y las noches por destellos de luciérnagas, es un lugar dónde lo que se conoce suena en acordes y lo que se ignora es un suave aroma dulzón y es un lugar dónde el bueno de Genaro hace cosas cómo cambiar de nombre el conjunto de casas después de tanto tiempo y quedarse tan tranquilo.

A todo esto, quiero confesar que me gustaría poder relatar que hubo una gran inundación y que los habitantes de Colina´s Ville fueron los únicos capaces de revertir los devastadores efectos y que cada uno de ellos, debido a su particular forma de actuar, había devuelto las bravas aguas a su cauce natural y que habían salvado a la Comarca de su segura destrucción pero no, no puedo hacerlo porque en Colina´s Ville nunca ha llovido y nunca lloverá. Según me aseguran los ancianos de la Comarca, en el conjunto de casas no ha llovido ni una gota de agua desde el día que el Diablo decidió que esa particular colina se convertiría en su lugar preferido.
Ante esta particular realidad que se desarrolla en el conjunto de casas que reposan en lo alto de la colina sólo me cabe añadir que me ha alegrado mucho conocer una última noticia y es que el bueno de Genaro ha decidido no dejar de ver películas del Oeste de Jonhy Gun hasta que en la antigua Casas Diablo llueva. Un tipo muy particular el bueno de Genaro, sin duda.

Insisto, Colina´s Ville es un lugar pintoresco.