Ayer los vi



Ayer los vi.

Ayer los sentí cómo nunca. Caminaban desnudos y su oscura piel reflejaba la herencia de un tiempo, el Tiempo de los Sueños. No había hombres. Sólo mujeres y niños y en sus cuerpos se manifestaba la dureza de la supervivencia, la locura y el hambre devorador de los hombres reptiles que los perseguían sin saber bien porque lo hacían. Ellas huían aunque finalmente acabaron claudicando por una cuestión vital, el hambre. El miedo las atenazaba y los niños se mantenían inquietos y temerosos. Entre ellas había mujeres con la sabiduría de los siglos y con la sapiencia del desierto. Ojos negros que poseían verdad y todo ello fue arrasado, todo fue, simplemente, normalizado.

Ayer lo vi.

Ayer sentí que lo atávico en mí se despertaba. Acudieron las lágrimas cuando mis células lograron recordar. Sentí lo que sentían, un aterrador miedo y una enorme desesperación al comprobar cómo su mundo moría sin entender mientras su protectora naturaleza parecía ausente ante aquel atropello hacía sus hijos. No pudieron evitar desaparecer engullidos por una realidad que no tenía nada de real.

Querían para ellas una realidad blanca.

A oleadas se despertó en mí su verdad mientras mis células recordaban una verdad aún mayor que me unió a ellos de un modo natural. Me sentí cómo un pariente de un pariente de un pariente de un pariente lejano. El atavismo me conectaba a ellos pero a la vez también me sabía uno de aquellos hombres reptil. Uno de aquellos anónimos responsables del genocidio de nuestra propia sangre, de nuestra propia historia que al fin y al cabo era la historia de todos, es la historia de cada uno de nosotros.

Ayer los vi y mis lágrimas hubiesen querido atravesar el tiempo y el desierto para esconderlos, para hacer posible las palabras que ellos mismos susurraban y mis células me recordaban, hacerlos una simple manifestación de la Voluntad. Hubiese deseado que el agua de mis lágrimas inundará el desierto y entonces sus vidas estarían a salvo. Hubiese sido perfecto pero no fue así. En esos días sus vidas murieron y nuestro destino, con su anónima muerte, fue enterrado.

Ayer los vi y yo y las estrellas que servían de manto a sus Sueños lloramos por saber que los hijos de la tierra habían desaparecido para siempre.

Ayer los vi y mis células sólo pudieron recordar pues ellas mismas sabían que habían muerto hace tiempo, hace mucho tiempo ya.

Ayer los vi y lo esencialmente atávico en mí gritó desconsolado. Su sordo lamento no traspasó mi piel ni mi estancia pero si que rompió el tímpano de mi alma que hoy sigue bañada en sangre dolor.

Ayer los vi y me odie por ser un hombre reptil.

Hoy mi piel es oscura y en mis ojos viven en las estrellas.

Mañana, cómo ellos ayer, ya no soñaré.



 



Entregado



Acaríciame
amor,
recorre mi cuerpo
hasta perderte
en mi piel
que se sabe entregada,

abrázame
con tu lengua,
con el calor de tus latidos
y
con la fuerza de tu sentimiento,

bésame
amor
con la pasión
de todos los enamorados
que han existido y existirán
y
hazme tuyo
sin más compasión
que la del momento,

hazme tuyo
con la intensidad
de los Dioses en plena creación,

hazme tuyo
con tus armas cargadas
de Amor
y
acaríciame
y
abrázame
y
bésame
amor,

que me sé



Una Mariposa aparece...

 

Una mariposa aparece volando en esta reposada y cálida mañana y se posa sobre mi mano. La contemplo divertido mientras ella, ajena a mi presencia, abre y cierra sus preciosas alas sin separar sus diminutas patas sobre mi piel. Me acerco la mano a la cara para observarla mejor y ésta, en ese momento, alarga su trompa y la recoge, la alarga y la recoge con una majestuosidad del todo natural. No dejo de maravillarme cada vez que me encuentro de cara con la belleza de la naturaleza en estado puro. Un aspecto obvio que me asalta la mente y reconozco que me divierte es que yo estoy admirando esta mariposa y ella no es consciente de ello, la mariposa sigue abriendo y cerrando sus alas lentamente y alargando y recogiendo su larga trompa sin percatarse de mi fascinada presencia, simplemente me divierte. Es muy bonita. Sus alas están salpicadas de colores alegres y su frágil cuerpo esta recubierto de unos pelos diminutos con diferentes tonalidades de gris. Este contraste hace de ella una preciosa y única manifestación de vida. Pienso sobre el camino que recorre una mariposa y concluyo que es realmente asombroso, es una muestra maravillosa que la vida es mucho más de lo que pensamos la mayoría de nosotros. Su transformación en si es una clase magistral de cómo las circunstancias hacen que un ser, la vida debería afirmar, busca una y otra vez las más sorprendentes maneras de seguir adelante. Transformación cómo resultado de la necesidad de sobrevivir. Una genialidad de la evolución que en estos momentos esta posada en mi mano, son millones de años de metamorfosis y a pesar de ello y esto no es menos sorprendente, es que siga conservando la fragilidad de lo que circunda lo etéreo. Otra genial resolución a los problemas surgidos por la necesidad de volar en su tercer y último estadio. Me pregunto si los humanos también sufrimos esta transformación a lo largo de nuestra vida. Si tal vez la vida en la tierra sea un estadio más en nuestro camino vital. De repente me viene a la cabeza las palabras de mi abuela sobre las mariposas. Ella me contaba que las mariposas eran seres mágicos cómo también lo eran las hormigas pero que las mariposas poseían una cualidad que no poseían las hormigas y era que éstas eran capaces de transmitir cortos mensajes a nuestros antepasados. Me decía que si una mariposa se posaba en mi mano lo que debía hacer era pedirle si quería llevarle un aliento al ser querido que ya no estaba entre nosotros. Yo le interrogaba cómo era posible que esto fuera cierto y ella, entre risas, me confesaba que esto era así desde tiempos inmemoriales porque las mariposas eran seres mágicos. Mi atención vuelve a la mariposa y ella sigue posada encima de mi mano y sigue abriendo y cerrando lentamente las alas aunque ya no mueve su larga trompa. Me acerco aún más a ella y le susurro unas pocas palabras cómo me enseñó hacer mi abuela. La mariposa justo cuando he acabado de hablarle, sale volando y veo cómo va elevándose poco a poco hasta que finalmente la luz cegadora del Sol hace que no pueda seguirla más. De nuevo me miro la mano y siento cómo una fuerte sensación recorre mi cuerpo. Primero siento mucha paz y al momento una ola inmensa de alegría que inunda mi ser. Lo único que consigo hacer es repetir una y otra vez las tres palabras que son capaces de llenar mis ojos de lágrimas mientras mi sonrisa se hace más y más grande y mi alegría más y más sincera...

Te Quiero Abuela, Te Quiero Abuela, Te Quiero Abuela...


Azul intenso




¿Define tus huellas amigo?
Insustanciales por el momento.
¿De qué color son tus latidos?
Del azul más intenso nunca imaginado.
¿Que sueñan tus pies?
Felices andares.
¿Cómo sabes del vuelo de las mariposa?
Por haber sido crisálida.
¿Quién te conoce?
El que me siente.
¿Cuando te gusta más pescar nubes?
Siempre.
¿Y deseos?
Navegando en los mares del Sur.
¿Porque vives así?
Porque no.
¿Dime lo primero que se te ocurra?
Algunos viven con tanto miedo a morir que mueren con la sensación de no haber vivido.
¿Eres extático?
No creo.
¿Para que sirve una hormiga?*
Para soñar.
¿Piensas en algo alguna vez?
Soy incapaz.
¿Cual es la velocidad de un suspiro?
Depende de la aceleración emocional..
¿Quién es tu padre?
Un enano bastardo.
¿Que es lo que ocurre tras un final?
Nada, todo siempre sigue.
¿Cómo discurren las ocasiones?
En una continuidad asimétrica.
¿Que te resume?
¿Porque hiciste de tus latidos un himno de vida?
Por Amor.




John Keats

Esta lloviendo. Junto a la ventana observo cómo caen las gotas continuamente en una hipnótica danza que hace que mi ser, extrañamente, sienta una profunda tranquilidad. Acude ante mi esta estampa de paz deseada, añorada podría decir. Me siento bien aunque no tan bien cómo me creo. Sigo mirando la lluvia cuando mis ojos llevados por un ligero pensamiento se posan sobre mis manos. En ellas tengo un libro. Un maravilloso libro que habla. No a mí, susurra a mi alma con letras que forman palabras, palabras que componen versos y versos que crean sublimes poesías. Es un libro especial, es un amigo más que un libro. No hace mucho que estamos juntos pero nuestra relación es sumamente intensa y por mi parte provechosa. Sigue lloviendo. Miro la lluvia y el libro, paso las hojas al compás del son que me marcan los versos. Tanto amor recogido en tan pocas letras. Un libro y yo, yo y un libro en este día de lluvia que parece no tener fin, dónde las gotas de agua que caen y los versos que leo limpian el ambiente y mi alma. Es un día lluvioso pero la verdad es que es un día provechoso. Mi libro habla de mí más de lo que yo podía imaginar. Un mensaje que ha surcado siglos y miles de manos para llegar a mí. Hoy llueve y llueve mucho pero junto a mi libro todo es perfecto porque él hace que lo vea así. Amor en letra y agua en gota, una combinación sublime para impedir que se oscurezca mi alma.

Agua con sabor Amor.

Amor que empapa y refresca en esta bella mañana dónde al agua, al libro y a mí nos acompaña el canto de un Ruiseñor.

Llueve.

Y Sueño...

...en “suspendernos en alas de la poesía”. (Jonh Keats, Poeta)



Confucio


Me lo contaron y lo olvidé;

 lo vi y lo entendí;

lo hice y lo aprendí.





Me diste, me das




Un día

me diste

una lección de vida

y fue mucho más

que simples palabras

y tenues caricias,



me diste

una razón,

un modo,

una manera,

en definitiva,

una oportunidad,



me diste

las pistas necesarias

para descubrirme,



me diste

los matices

para conocerme

y

un universo

dónde encontrarme,



me diste

en besos,

en abrazos,

en silencios,



me diste

y

por siempre,

me das.

 
 
 


Mi nuevo negocio




Estos tiempos son de penosa economía

y no tengo dinero para todo lo que me gustaría

a pesar de trabajar de Sol a Sol en una sastrería

y de ahorrar cómo sólo un catalán lo haría,



un día de trabajo me deja muy cansado

porque el hambre hace que se haga pesado

y aunque siempre consigo algo prestado

nunca sacia esta voracidad de mal alimentado,



me encuentro en un mal momento

hasta que hoy he tenido un pensamiento

he ideado una manera de conseguir un nuevo sustento

y por lo menos no pasar tanta penuria con el alimento,



he pensado en un negocio del todo innovador

algo digno de un famoso emprendedor

algo que hará las delicias de cualquier grupo inversor

y que me permitirá ver mis cuentas sin que me entre pavor,



he ido al registro y me he desilusionado

porque siempre piden el dinero por adelantado

y así uno no puede empezar a dejar atado

lo que tanta ilusión le ha generado,



pasado mi tiempo sobreviviendo a la dificultad

por fin he conseguido alcanzar la necesaria cantidad

para por una vez por todas hacer realidad

lo que hace un tiempo sólo fue una ingenuidad,



es curioso pero ahora se hacen los simpáticos

y es porque ya he pagado los trámites burocráticos

así funcionan las cosas en estos sistemas automáticos

dónde a los emprendedores nos llaman despectivamente exóticos,



alcanzado la primera de mis obligaciones

me dispongo a otras ocupaciones

necesito un local, publicidad y algo de relaciones

para poder llegar a la gente sin limitaciones,



y después de todo esto ya tengo el negocio

aunque sólo trabajo en mis ratos de ocio

pues para esta aventura no tengo socio

aunque si la cosa va bien a lo mejor me asocio,



los primeros clientes ya hacen su pedido

y las primeras entregas ya han salido

y parece que a la gente le ha convencido

esta idea en la que me he metido,



ha pasado el tiempo y he dejado la sastrería

aunque reconozco que no del todo quería

pero mi negocio más tiempo requería

si quería que fuese la tabla que me salvaría,



y ahora por fin en todos y cada uno de los hogares

hay una solución para sus dolorosos pesares

y es la idea que hizo cambiar mi economía y mis andares

es mi negocio de alquiler de molares y premolares.




Caricias

Parece viernes pero no lo es. Es martes pero este día se asemeja más a un jueves y menos mal que es así porque si llega a parecerse a un miércoles, me quedo en casa. Los miércoles resultan especialmente peliagudos en mi vida, no así los domingos, de por sí días de tranquilidad y descanso. A los lunes no los quiero ni nombrar, son horrorosos y hasta me he enterado que le han dedicado una canción, por cierto, muy buena. Hoy es martes pero podría ser sábado. Este día de fiesta es para muchos unos momentos dónde disfrutan haciendo lo que más les gusta. Hoy definitivamente es martes y me tengo que preparar para ir a trabajar. Los martes son días que yo les llamo, días neutros. Los llamo así porque todos los martes que ha habido en mi vida siempre han resultado ser días anodinos. Horas tras horas, minutos tras minutos de cada uno de mis martes han sido pasivos, instantes dónde nada pasaba porque no pasaba nada digno de mención. Nunca se me han hecho pesados pero si es verdad que resulta un tanto frustrante ver pasar el día y no sacar nada en claro en todo su transcurso. Hoy es un día de esos. Hoy es martes y en la oficina me espera un día neutro. Me paso la mayor parte del día allí, hasta almuerzo, como y meriendo allí, en una pequeña cafetería que mi empresa ha puesto en la planta dieciséis. A pesar de pasarme más de doce horas rodeado de gente y de trabajo nunca soy capaz de decir nada que haya sido especialmente agradable o desagradable en todo ese tiempo, nunca me ha pasado si el día era martes y hoy es martes. Me armo de paciencia ante esta realidad vestida de neutro martes y me dispongo a salir hacía la oficina cuando escucho una voz que llega desde el dormitorio que me grita:

¿Adónde vas cariño?
 Adónde voy a ir, a trabajar.
 Pero si hoy es domingo, hoy no tienes que ir.
 ¿Hoy es domingo?
 Claro que si.
 ¿No es martes?
Pero que dices, hoy es domingo. Anda, vuelve a la cama y duerme un ratito más.
¿De verdad que hoy no es martes?
No, cariño, no, hoy no es martes, hoy es domingo.
¿Entonces no tengo que ir a trabajar?
Es lo que te acabo de decir. Ven a la cama ya y haz el favor de dejar de preguntar si hoy es martes o no.
Esto es importante cariño, dime la verdad, ¿hoy es martes o es domingo?
¡Y dale! HOY ES DOMINGO y si no vuelves a la cama ahora mismo te voy a dar dos guantazos que te van a doler la cara hasta el próximo martes.
Por lo menos eso haría que mis martes ya no volvieran a ser neutros. ¿no crees?
David que te la ganas...
Ya voy, ya voy... no te enfades, sólo estaba bromeando.
Pues no es el día y menos la hora para hacerlo.
Eso lo dices porque hoy no es domingo, ¿verdad?
Daviiiiiiid!!!

 
… y David volvió a la cama y al llegar recibió las dos “caricias” de su amada que tan a pulso se había ganado. Otra cosa que había aprendido era que sus martes ya no volverían a ser neutros después de aquel incidente. Los rastros dolorosos de las dos “caricias” de su amada duraron hasta el martes siguiente, cómo ella misma había prometido hacer, y a partir de ese día y por todos los martes que siguieron en el resto de su vida, los martes cambiaron de nombre y significado, dejaron de llamarse neutros para pasar a denominarse día “de las caricias”.

 Hay cosas tan simples en la vida que un hombre por sí sólo no sabe verlas. (David)
 
 
 

Emborracharme de Ti







Emborracharme de tus letras,


deseo sentir cómo inundan

mi ser, mi alma

para finalmente,

morir en ellas

y renacer en el mar

de tu ardiente piel,



Saciarme con esta ambrosía

nada divina que son tus versos

y arder en mi propio fuego

a la luz de tu mirada,



te suplico, vida mía,

que hagas de mí

tu copa

y en ella

deposites tus labios,

que son tus letras

y viertas sobre mí

tu preciado regalo,



embriágame de ellas

de lo que sientes,

de lo que quieres

y haz que estas

líquidas grafías

sacien mi sed,



acude a mi llamada

de apasionado enamorado

y permíteme mi deseo,

déjame emborrachar de tus letras,

letras de ambrosía nada divinas.
 
 


Viajo a velocidad nube

Viajo a velocidad de nube sin rumbo fijo por estos cielos cuando mi atención recae en una pequeña luz. Me acerco a inspeccionar pues no tengo nada mejor que hacer. La luz sale de una pequeña ventana en el último piso de una casa, parece que sea la buhardilla de la misma. Miro a través del cristal de la ventana y compruebo que hay una figura sentada, con los brazos apoyados en una mesa y la mirada fija al frente. Parece estar mirando una foto que tiene delante. Me acerco aún más, en sigilo, y compruebo que la foto es de una playa. Una de esas playas tropicales con palmeras, arena blanca y agua cristalina. Es un hombre de unos treinta años, rasurado y con una larga barba blanca que le llega hasta la barriga. Lleva una especie de chilaba blanca que parece de lino y unas chanclas gastadas de color negro. Tiene encima de la mesa unas cuantas hojas escritas y justo la que tiene delante de él esta a la mitad. Parece que este pensando la continuación de lo que esta escribiendo. Estará meditando mientras mira la foto de la playa, me pregunto mientras le dejo y me voy a ojear la pequeña habitación que lo alberga. Es una sala pequeña que aparte de la mesa y la silla solo deja espacio para una pequeña biblioteca en forma de estantería. En las paredes no hay nada más que la foto de la playa. La habitación esta pintada de amarillo y todo el mobiliario es de madera rústica. Por curiosidad me acerco a la biblioteca para leer los títulos de los libros que este desconocido guarda en su refugio literario. La verdad es que tiene una buena cantidad de autores aunque tampoco sé afirmar con seguridad si son buenos o no porque eso de leer a mí nunca me ha fascinado y muchos de los títulos y autores me son desconocidos. Cuando me giro después de acabar con la librería, lo primero que veo es que este desconocido ha vuelto a ponerse a escribir y esta vez lo hace frenéticamente. Me acerco y ojeo lo que esta escribiendo desde encima de su hombro aunque no consigo entender nada de lo que escribe. Tiene una letra ilegible y aunque no para de hacerlo yo no consigo en ningún momento descifrar lo que esta escribiendo con tanta avidez. Ahora se detiene y se pone a reír sonoramente y vuelve a la carga y sigue escribiendo sin parar de nuevo. Me pregunto que le estará haciendo tanta gracia y me gustaría saber que debe estar escribiendo para así poderme reír yo también o comprobar si realmente hace tanta gracia. Dudo que hacer, si seguir allí y esperar al desenlace de este escrito que esta haciendo este anónimo personaje o irme y seguir mi camino a velocidad de nube sin rumbo fijo. Mientras estoy pensando en ello, nuestro desconocido escritor ha acabado su escrito. Al final no es tan largo como me parecía y compruebo encantado como saca de un pequeño cajón de la mesa, que antes me había pasado inadvertido, un pequeño portátil. Va a transcribir su relato y eso es precisamente lo que me decide a quedarme un rato más allí y poder leer finalmente lo que ha escrito con tanto ímpetu este anónimo. Me coloco encima de su cabeza porque así puedo ver mejor la pantalla. Escribe muy rápido, tanto como cuando escribía sobre el blanco folio con el lápiz gastado que ahora descansa junto al ordenador. Justo cuando voy a empezar a leer, un ruido me interrumpe. Mi curiosidad me puede y me acerco a la ventana. Son un grupo de jóvenes de vuelven de alguna fiesta y están cantando mientras avanzan agarrados haciendo la ola. Me parecen divertidos y pasados unos instantes mirándolos compruebo como giran la calle sin dejar de cantar y con sorpresa me doy cuenta que el dueño de este austero escritorio no ha dejado ni por un momento de escribir. Esta absorto en transcribir su escrito y no parece haber escuchado la algarabía que se producía debajo de su ventana. No importa, pienso que así habrá tenido tiempo para avanzar la historia y no tendré que esperar y la leeré de una tirada, una suerte para mí. Me acerco de nuevo y me vuelvo a colocar encima de su cabeza aunque tan pronto como lo hago me sorprende lo que esta escrito. Estoy impresionado por lo que este desconocido ha plasmado, me parece mentira que haya podido escribir semejante historia. La preocupación crece en mi mientras avanzo en la lectura y siento como crece al igual que mi desazón. No entiendo nada y aunque leo y comprendo lo que esta escrito no me lo puedo creer. Nuestro desconocido acaba de acabar y tengo la esperanza que no cierre el documento y pueda acabar de leerlo entero. Estira los brazos y me impide ver por unos segundos pero puedo seguir más tranquilamente cuando éste se acerca a la ventana. Sigo leyendo delante de la pantalla y sin dejar pasar ningún detalle del relato. No consigo calmarme y mi desasosiego crece hasta llegar a la ansiedad. Me cuesta seguir leyendo pero ya me queda poco y hago un último esfuerzo. Me siento mareado y me parece que me voy a desmayar de un momento a otro. He acabado el leer y el escritor aún sigue en la ventana de su estancia. Sigue mirando la luna llena mientras que yo me siento morir. Estoy temblando por lo que este desconocido acaba de escribir, algo que me ha cambiado radicalmente tan pronto he empezado a leerlo y que me hace preguntarme quién soy y si alguna vez he sido. Estoy aterrado y asustado ante estas preguntas que me golpean sin cesar mi cabeza y me pregunto cómo es posible. Cómo ha sido capaz de hacer esto y cómo es que yo nunca he intuido nada de lo que se me estaba revelando y que se ha formulado cómo una verdad de importancia capital en mi vida. Cómo es posible, no paro de preguntarme. Me siento morir cuando dirijo de nuevo mi mirada hacía la pantalla y vuelvo a leer cómo empieza el relato de este desconocido escritor:

 “Viajo a velocidad de nube sin rumbo fijo por estos cielos cuando mi atención recae en una pequeña luz. Me acerco a inspeccionar pues no tengo nada mejor que hacer...”
 
 

Nuevo hogar

Hoy he salido de viaje. He decidido darme algo más que unas vacaciones. Para desconectar, para relajarme. No me ha costado decidirme y ahora aquí estoy, casi llegando a mi destino con una sonrisa que no me la quita nadie. He dicho que todo ha sido muy rápido porque así ha sido, cuestión de veinticuatro o treinta y seis horas más o menos.

Todo empezó por unas palabras. Siempre todo empieza por unas palabras. Me rondaban en la cabeza y en ellas descubrí una nueva perspectiva del asunto. Sólo me faltó decir eureka porque fue eso, una idea que se iluminó de golpe en mi cabeza. Eso es, ahí es dónde voy a ir, pensé emocionado. Dicho y hecho. Salí a buscar mi billete y lo encontré en mi agencia de viajes habitual sin problemas. Les sorprendió mucho cuando les dije mi destino. Los de la agencia sabían de mis gustos y ese nuevo destino era totalmente distinto a los lugares que había visitado hasta el momento. Tampoco preguntaron mucho pues era un cliente asiduo y al buen cliente, ya se sabe, mejor tenerlo contento, mejor no preguntar. Cuando tuve mi billete lo siguiente que hice fue preparar la cuatro cosas contadas que tendría que llevarme. Una maleta de mano y una pequeña mochila de escalada eran mi equipaje. En todos esos momentos, mientras fui a buscar el billete y lo estaba preparando todo, me invadía un sentimiento de bienestar, una paz interior que no sentía desde hacía tiempo. Aquella idea espontanea sobre el destino de mi viaje estaba resultando un cambio más profundo de lo que a simple vista parecía. No sabía, más bien sentía. Pasaron los días y ya lo tenía todo preparado. Había recabado información sobre el lugar, sus características, sus gentes y sobretodo sus costumbres. En este tema profundice mucho. Quise saber y algo aprendí en aquellos días. Me sentía plenamente preparado y ansiaba que llegase el día de mi partida. La sensación de bienestar no desaparecía y me preguntaba si en mi destino aún la sentiría. Era agradable, más que eso, era una brisa de aire fresco que me insuflaba una energía que hacía que todo lo viese de un modo muy positivo. Mares de endorfinas en mis venas es lo que generaba aquella sensación.


Acabo de aterrizar en mi destino...


 Ataraxia, mi nuevo hogar.
 
 


Te escapas




Te escapas de mis dedos,

de mis manos y de mis letras

que una vez fueron dulces

y que ahora,

desaparecen en tu olvido,



te alejas silenciosa,

sin mirar atrás,

sonriente,

cómo siempre prometiste

y

me dejas tembloroso, débil,

incapaz y con la sensación

de un frío tan intenso,

que en él,

dolorosa soledad,



sonrisas que se pierden

en la memoria que ya no existe

y estos sentimiento letra

quemados en papel ceniza,



esta es mi suerte

cuando siento

que escapas

de mis letras

y

te alejas

cómo me prometiste,

sonriente.