Cita con las letras




Acudimos a la cita con las letras,

los dos juntos, los dos en silencio

sólo el débil sonido de las teclas

irrumpe en la escena,

ahora somos pensamiento,

movimiento táctil,

sensaciones que vuelan

e ideas que danzan

ahora



SILENCIO



ahora es nuestro tiempo de letras,

de dulces letras que acompañan,

que ayudan, que animan,

que hacen sonreír mientras escribes

absorto en tus letras

que son sus letras,

que son nuestras letras,



SILENCIO



y sólo el momento ya lo vale y

ya siento el placer del momento

junto a ella, junto a sus letras

que son mis letras, que son nuestras letras



SILENCIO



acudimos a nuestra cita con las letras,



letras que son tuyas,

mías,



Nuestras.

 

El Fin de la Inocencia

Querida Ishiki,


Este escrito va dirigido a ti. No sabría escribirte mejor de lo que lo estoy haciendo y discúlpame por si no esta bien escrita, mi estado no me lo permite pero lo que si me permite mi triste alma es decirte que hoy una parte de ti ha muerto. Literalmente y en una fracción de segundo has desaparecido y sólo ha quedado el dolor. El oscuro y frío olor de la muerte.


Tú mejor que nadie conoces mis ojos verdes y cristalinos, reflejo de un ser que vive conservando cierta inocencia infantil cómo útil herramienta para tomarme la vida menos sería de lo que los cánones mandan. Pues estos ojos se han ennegrecido por las imágenes que ya nunca saldrán de su mente, de su iris, de su alma. Si por lo menos lo que he perdido en una fracción de segundo se hubiese llevado las imágenes, las horribles imágenes que nadie debería ver jamás, porque no ha sido así, dime Ishiki, porque esta parte que ha sobrevivido al genocidio de mi inocencia no ha sido benévola conmigo y se ha llevado lo que ahora arde en mi mente y arrastra mi alma al pozo de la pena.


Debería estar contento a pesar de todo pues no eran de los míos pero yo creo que todos somos de todos y si una persona muere, en cualquier sitio de esta inmensa tierra, todos perdemos una pequeña parte de nosotros. Su muerte es nuestra pequeña muerte. Hoy su muerte me ha matado. Mejor dicho, te ha arracado esa parte de ti, Ishiki, esa bonita parte que tanto nos gustaba compartir, la inocencia, y ya no volverá.


Estoy vacío Ishiki, me siento vacío. Me duele el alma hasta rabiar, no puedo con todo esto y lo único que hago es llorar.


Te escribo entre lágrimas. Sabes que ayer perdí una lágrima pero hoy Ishiki vivo en un mar de ellas y me ahogo y me ahogo y ahogarme quiero. No sufras amiga mía, lo superaremos pero ten presente que ya nada será igual. La muerte de estos inocentes ha matado muchas cosas en ti y ni mis lágrimas ni su honrado recuerdo harán que vuelvan.


Ishiki, hemos muerto en una fracción de segundo.


Sabes también cómo yo que soy un hombre acostumbrado a situaciones dramáticas y vitales. Un hombre que durante años ha sabido responder a la desgracia en la primera linea del frente en una guerra diaria que a ojos de la mayoría, no existe. Te acuerdas Ishiki cuantas veces hemos dicho, lo importante es la actitud y no sólo eso sino que enseñábamos con nuestro ejemplo, te acuerdas. Coraje, valor, fuerza en pro de una causa más que justificable. Recuerdas cuando nos reíamos de los riesgos personales que podíamos sufrir, los banalizábamos hasta la vulgaridad. Nosotros nos sabíamos cuidar por eso ayudábamos a los demás, los que en un momento determinado de su vida no pueden valerse por sí mismos y esto a todos nos pasa alguna vez en esta vida. Y hoy, Ishiki, nada de todo esto tiene sentido, hoy hemos muerto.


Perdóname por escribirte estas letras entre lágrimas pero mi alma, mi ser, mi corazón están desechos,pulverizados y echados a un feroz viento que no tiene piedad de ellos. Perdóname Ishiki por no haberte protegido lo suficiente ante lo que nos ha ocurrido. Una parte de ti ya no esta y un universo dentro de mi ha desaparecido.


Te confieso que nunca me he sentido tan vacío por una situación tan ajena, te aseguro y tú lo sabes, que ni en nuestras peores pesadillas hubiésemos vistos lo que hemos visto. Hubiésemos sentido lo que hemos sentido. Hubiésemos llorado lo que hemos llorado. Hemos visto el horror y nada hemos podido hacer, salvo llorar y vaciarnos a cada lágrima, a cada sollozo entrecortado que nos atravesaba. Mi alma rota a merced de una sinrazón a la que no estaba preparado, nunca se esta preparado para ver morir a inocentes. Nunca.


Ishiki ya no puedo escribir más, mi estado me lo impide pero te dejo estas sueltas letras para que leas y te den respuestas y sepas porque una parte de ti ha desaparecido y para que la llores cómo lo estoy haciendo yo ahora.


Ishiki, hemos muerto en una fracción de segundo.


David,


Hoy, un alma rota.


13/03/2011... El Fin de la Inocencia
 
 

Susurros




Susurrar

mi Amor

desea

la letra que surca

los mares

de mis azules venas,



ella dibuja en mi corazón

los finos trazos color alegría que

a cada beso y a cada abrazo

hacen de mi un ser entregado,



desliz de pluma

que navega victoriosa

sabiéndose amada y deseada

en la esencia de este hombre mariposa,



recorre mi etéreo cuerpo

por amor, por respeto y con pasión

creando para ti este cristalino azul

que son mis sueños en papel,



susurrar mi amor

en este fino trazo

que surca y dibuja

en mi corazón,

un Te quiero

para Ti.
 
 
 
 


Humo denso



El humo denso me rodea por todos lados

y el síntoma claro son mis ojos volteados,

ven las cosas desde ángulos separados

y por eso de mis pensamientos alocados,



no hay lente física que atraviese la espesura

de este humo que derrocha frescura

en estos bellos instantes de conjetura

que se están dando en la mañana ya madura,



no me atosiga ni me invade el ambiente tan cargante

al contrario, me traslada a un estado consonante

dónde me resuelvo cómo un simple caminante

de neuronas en un espacio y tiempo del todo fascinante,



me abandono ante semejante densidad

que me llena en mi totalidad

y que me sumerge en sana vitalidad

en estos momentos locos de espontaneidad,



juego a no estar en un lugar concreto,

a que el humo denso haga de parapeto

y me enseñé su más íntimo secreto

el cual guardaré con sumo respeto,



mientras, danzan sobre mí unas divertidas esferas

que parecen salir de unas ahumadas teteras

que a su vez son adornos de carreteras

para viajeros sin demasiadas esperas



y todo parece no tener sentido ni razón

pero si prestamos un poco de atención

sentiremos que hay una ligera vibración

y que detrás de todo, existe un corazón,



cuantas sorpresas me depara este humo denso

y cada vez que me pasa y que lo pienso

es cómo que el humo se vuelve incienso

y que todo recupere cierto consenso,



finalmente el ambiente se va despejando

mientras yo voy acabando

con este relato que ha ido pasando

cómo el humo denso cuando vas caminando.
 
 

Sueños. . .



Soñar

. . .

Soñarás

. . .

Soñado

. . .

Soñando

. . .

Soñaba

. . .

Soñaré

. . .

Soñábamos

. . .

Soñabais

. . .

Soñaseis

. . .

Soñaste

. . .

Soñaremos

. . .

Soñasteis

. . .

Soñad

. . .

Soñareis

. . .

Soñáramos

. . .

Soñamos

. . .

. . .

. . .



Yo Sueño

y

Tú Sueñas



. . .

. . .

. . .



Sueños
 
 

Alicia

No entiendo a los hombres

o ellos no me entienden a mí,

primero que si a todo y

luego, ya sabemos luego.



Ahora me dice que vamos muy rápido

y antes me decía cuando quedábamos,

me repetía que no nos veíamos,

que me echaba de menos

y ahora, le agobio.



Llevamos tres semanas y no sé que piensa,

no sé que quiere y no sé porque lo aguanto.



Es guapo y muy agradable y tiene bonitas formas

pero su cambio de actitud respecto a nosotros

me esta cansando, me esta descolocando

y eso no me gusta.



Si quiere espacio yo le daré todo el que necesita

y aún más, por si se lo piensa de nuevo.



Aún recuerdo,

la comparación entre su madre y yo,

aún me río ahora,

me río porque no sabe nada y

cree tratar con alguien sin personalidad.



Mi manera de hacer no es fácil de comprender

pero es clara a la hora de ejecutar así

que no sé que cuentos me cuenta y

no sé que quiere realmente de mí.





Me desfogo de nuevo y

esta vez con extraña corrección

en mis palabras y en mis formas,

asombrada estoy y

me pregunto si no será esto

porque mientras escribo pensando en él

hay otro en mi cama.



Alicia
 
 


Un Regalo

Como cada tarde salgo hacia un parque cercano a casa. Allí me siento en un banco y disfruto de los últimos rayos del día de un Sol de invierno. Cada tarde bajo y cada tarde me encuentro rodeado de niños y padres. Las tardes se convierten en un momento de felicidad allí sentado al Sol y escuchando el ir y venir de los niños jugando. No me he casado nunca ni tampoco he tenido hijos porque siempre he querido vivir sin ningún tipo de compromiso, sin ninguna atadura y después de todo este tiempo puedo asegurar que lo he conseguido. Aunque no haya tenido hijos puedo afirmar que siempre me han gustado los niños. Me parece increíble su visión del mundo. Siendo tan pequeños solo entienden una parte del mundo en el que viven y aún así, muchas de sus respuestas parecen de un saber absoluto y poseen una certeza fuera de toda duda. Su espontaneidad y su vitalidad son envidiables y la capacidad de empatía es asombrosa. Es una pena que mientras vamos creciendo esta capacidad se vaya atrofiando. Sentado y al Sol cada tarde en aquel parque cercano es como estoy mejor, me siento rejuvenecer solo viéndolos. En un momento determinado se acerca al banco donde estoy sentado un padre junto a su hijo que se ha caído mientras jugaba. El pequeño lo acompaña quejoso y con lágrimas en los ojos. Me pregunta educadamente si pueden sentarse y yo le respondo que por favor. El padre se sienta y coge a su hijo en brazos y se lo sienta en sus rodillas, lo abraza y le besa repetidamente. Le susurra palabras para tranquilizar al pequeño y luego le vuelve a besar. Estoy mirándolos descaradamente, sin ningún rubor, porque esta escena me parece tan tierna que no puedo evitar hacerlo. No han se percatado en todo este tiempo de mi acto de mala educación, el padre por estar consolando a su hijo y el niño porque esta abrazado a su padre y solloza. El padre le pregunta donde le duele y el niño, más tranquilo, le responde que en las rodillas. El padre mira las heridas, las comprueba y sin pensárselo dos veces, le da un beso a cada herida y alegremente le dice, ya estás curado! vámonos a jugar! y el niño, con la misma espontaneidad que el padre, le responde, vamos! El padre, con una sonrisa dibujada en su cara, se gira hacía mi y se despide con un buenas tardes y sigue a su hijo que ya esta intentando subirse a unas correas que hay en medio del parque. No puedo dejar de seguir mirándolos porque tengo la certeza que acabo de vivir una escena en la vida de ese hombre de la cual él seguramente ya ni se acuerda porque en su vida este hecho pasa miles de veces pero para mí, que estoy aquí sentado al Sol en el parque cómo cada tarde, me parece un Regalo.

Xavier



En tus cortos pasitos

encuentro sentido a mi vida

y parece que este camino invisible

que siempre recorres torpemente,

es el mío.



Lo parece y lo creo

y más que una creencia,

en mí,

es una auténtica certeza

vestida de ternura y calidez.



Que escribirte

ahora que no sabes leer,

que decirte

cuando no me miras

y

estamos solos.



Lo que siento por ti

no lo definen las palabras

y por fin,

en esta vida descubro

mis pasos definidos

en tus preciosos ojos.



En tus cortos pasitos

encuentro sentido a mi vida,

me siento feliz,

me haces feliz.

 

El viejo ciego




Baja la niña por la calle,

no lo digo yo, lo dicen sus pasos,

y a esa niña hermosa que no puedo ver,

pues ciego de ojos nací

y digo de ojos pues de nada más,

la sigo con mi mirada blanquecina.

Ver no puedo pero sentirla sí,

puedo escuchar su alegre caminar,

oler su fresco aroma de azahar y

oír su cándida voz a la hora de saludar.

Puedo sentirla cómo pocos,

y, aún así, me parece que no la veo,

y sobretodo, que ella no me ve.

Sólo soy un ciego ignorado,

uno más de los que abarrotamos las calles,

nadie especial dónde reposar su mirada,

eso es lo que creo,

pero para este viejo ciego a las puertas de la muerte,

esa niña, que cada día baja la calle,

esa niña hermosa,

es la razón por la que este viejo ciego,

este hombre que ya no se define así,

se levante cada mañana con alegría,

con ganas de vivir ese momento,

esos segundos que esta seguro que llegarán,

ese momento en que esa hermosa niña,

esa niña que cada día baja la calle,

le salude.
 
 


La casera

Una mañana cualquiera de primavera

en el lugar dónde vive la casera,

en su hermosa casa de porcelana

pintada toda de dulce grana,

llama a la puerta alguien inesperado

y a todas pintas, desesperado,

me puedes ayudar, estoy cansado

y necesito un rato estar reposado

y ella sin saber aún quien era

lo recibe de buena manera,

éste complacido entra con prudencia

en esta morada llena de inocencia,

le relata su vida completa

a la dama que esta escuchando quieta,

las horas pasan y la compañía perdura

y parece que entre ellos hay coyuntura,

finalmente, se despide el joven viajero

para seguir su camino hacía su paradero,

ella se entristece un poco con la partida

porque estaba la mar de divertida,

pues aquel errante aventurero

se reveló como un orador sensato y certero,

la vida de él le pareció un cuento

un pastel de lo más suculento,

una historia que asomaba a viaje

pero sin atisbo de equipaje

y le despidió deseándole buena suerte

y que en el camino se hiciera fuerte,

lo último que vio de él fue su silueta

diminuta en el horizonte violeta,

cerró la puerta y fue a la cocina

pues de cena tenía carne porcina,

cenó y aquella misma noche de encuentro

vivió su sueño desde dentro,

un sueño bello y reposado

dónde el viento empopado,

la llevaba frágil y ligera

por tierras y mares de bandera,

despertó feliz y descansada

y de sueño ya recuperada,

no supo que decirse y se preguntaba

mirándose al espejo mientras se peinaba,

en que lugares y mares he volado

en este sueño dorado,

que sensación me arrastraba

que por los cielos me transportaba

y sin saber que responder

se prepara para coser,

en una mañana cualquiera de primavera

en el lugar dónde vive la casera.
 
 

entonces

Levantarme. Mirarme al espejo. No comment. Prepararme café. Tomármelo mirando al Sol. Ducharme. Vestirme. Hacerlo sin dudas. Preparar lo imprescindible. Dejar lo necesario. Abrir la puerta. Salir. El coche. Encenderlo. Poner música. Animarme. Conducir. Llegar. Sonreír. Cerrar el coche. Caminar. Hacerlo despacio. Respirar. Volver a sonreír. Dejar que el Sol me acaricie. Respirar hondo. Sin pausas. Sin prisas. No pensar. Tan sólo admirar. En silencio. Respirar. Sonreír. Sentir la ligereza del cuerpo. Contemplar el vuelo de las aves. Abrazar la fresca brisa de la mañana. Escuchar los sonidos de la naturaleza. Sin importunar. Seguir el camino. En silencio. Respirar...


entonces


… respirando. En silencio. En el camino. Sin importunar. Escuchando los sonidos de la naturaleza. Abrazando la fresca brisa de la mañana. Contemplando el vuelo de las aves. Sintiendo la ligereza del cuerpo. Sonriendo. Respirando. En silencio. Tan sólo admirando. No pensando. Sin prisas. Sin pausas. Respirando hondo. Dejándome acariciar por el Sol. Volviendo a sonreír. Respirando. Haciéndolo despacio. Regresando. El coche. Sonriendo. Poniendo música. Animándome. Conduciendo. Llegando. Saliendo. Cerrando el coche. Abriendo la puerta. Sabiendo de lo necesario. Aprendiendo de lo imprescindible. Haciéndolo sin dudas. Desvistiéndome. Duchándome. Mirando al Sol. Preparando café. No comment. Mirándome al espejo. Levantándome...